La vegetación, el agua y la escultura

Fotografía de Parques y Jardines

La estética de la ciudad refleja el carácter e identidad de sus habitantes, e influye en el estado de ánimo de los mismos. Jardines, esculturas y fuentes con juegos de agua embellecen nuestros entornos, descongestionan la trama urbana y enriquecen el valor cultural de nuestro municipio. Hacen de nuestra ciudad un lugar más habitable.

Elementos vegetales singulares

Alcorcón destaca por ser una ciudad respetuosa con el medio ambiente y gozar de amplios espacios verdes. Nuestros parques embellecen la ciudad y aportan calidad de vida a nuestros vecinos. Son además escenarios de valor botánico, que fomentan el conocimiento y acercamiento a la naturaleza. Alcorcón cuenta también con numerosos enclaves ajardinados que ornamentan el entorno urbano y sirven de vínculo de unión entre los diferentes parques del municipio, aportando continuidad a la trama verde de nuestra ciudad.

Es por tanto relevante recalcar la importancia de este aspecto natural de nuestro entorno, a través de un paseo por los distintos parques y espacios ajardinados que consideramos de especial interés.

Empezamos el recorrido en el Parque Ciudad de Mayarí, alejado del núcleo urbano. El parque destaca por su estanque y la alineación de cipreses que conduce a un camposanto adyacente. “El árbol de la vida” y de la inmortalidad simboliza un intento de acercamiento de lo terrenal al cielo, mientras sus raíces lo acercan hacia los avernos. Este escenario espiritual que induce serenidad y reflexión, se complementa con la estética campestre y despejada del entorno. Plátanos de sombra, cipreses, juncos y sauces llorones cohabitan en el lugar.

No muy lejos, cruzando la calle Berlín, llegamos al Parque de las Comunidades, que nos ofrece una variedad de elementos vegetales de interés repartidos por toda su extensión. Ciento noventa y dos árboles del género Prunus, plantados en conmemoración a las víctimas fallecidas en los atentados del 11 de marzo, maravillan en su momento de floración. Acacias de tres espinas, mimosas, sabinas rastreras, hiedras y lavandas, entre otras, adornan los paseos y praderas, y comparten el entorno con una notable variedad de árboles: cedros, pinos piñoneros y carrascos; plátanos de sombra, almendros y arces negundos; acacias del Japón, cipreses de Arizona y el romántico “árbol del amor” o “árbol de Judas”.

A continuación visitamos la rotonda de la calle de los Robles y la avenida de las Retamas, donde un bonito conjunto de olivos y cipreses enmarcados por césped y pensamientos, ameniza nuestro camino al Parque Prado de Santo Domingo. El parque nos adentra en su pinar de pinos carrascos, y nos parece estar inmersos en la naturaleza. Una extensa variedad arbórea potencia el efecto: pinos piñoneros, abetos, olivos y liquidámbares; plátanos de sombra, álamos blancos y el melancólico sauce llorón; arces negundos, cedros, palmeras y ciruelos silvestres. Praderas, elegantes rosales y espinos de fuego crean un entorno natural de riqueza y color.

En la misma avenida de las Retamas, adentrándonos en la ciudad, una serie de espacios ajardinados ornamentan las rotondas de circulación, y proporcionan colorido a las calles en todas las estaciones del año. El primero, cerca del Parque de la Ribota, presenta una vegetación de frondosas y exuberantes palmeras que contrasta con la gravilla en tonos claros del suelo. En su centro resalta una escultura abstracta de color rojo y verde, que añade atractivo al enclave. La siguiente rotonda destaca por sus dunas de arena blanca, entre palmeras y tejos, manchas de césped y pensamientos. La rotonda de la avenida del Oeste, está decorada por un hermoso tejo acompañado de sabina rastrera y santolina, en un entorno de césped y flores de estación.

A continuación, en la glorieta de la avenida del Alcalde José Aranda, se alza un majestuoso y sobrio cedro de veinte metros de altura, rodeado por rosales y pradera, que rompe el horizonte de edificios.

En dirección al Parque de Urtinsa, en la rotonda de la calle Polvoranca, cuatro olivos de imponente porte y belleza se elevan sobre una tupida alfombra de pensamientos y césped. Los intensos tonos morados, lilas y violetas de las flores contrastan con los matices plateados de los árboles, creando un entorno de espectacular belleza y color como preámbulo al parque. Conocido también como el Parque del Pinar, este espacio nos ofrece una extensión de pinos negros y pinos piñoneros de aspecto forestal. Su cubierta vegetal incluye también plátanos de sombra, arces negundos, durillos y espinos de fuego. El parque es frecuentado por los jóvenes de los institutos cercanos, que hacen uso de las praderas para sus reuniones y momentos de ocio.

Próximo al parque, la glorieta de la avenida de Leganés, supone un enclave de importante valor paisajístico. Muros bajos de ladrillo segmentan en desniveles la rotonda. Compartimentos de césped y gravilla clara adornados de piedras calizas, enmarcan numerosas palmeras de distinto porte y altura, creándose un follaje denso y estructurado de estética exótica y singular.

El último espacio ajardinado a destacar se ubica en la Plaza de la Constitución, y constituye un oasis circular de palmeras en el centro de la plaza. A su alrededor, los paseos se ven adornados por árboles de otras especies: plátanos de sombra, olmos siberianos, álamos blancos y pinos piñoneros. Césped y rosales completan el conjunto, que aporta otra muestra de la naturaleza que ornamenta nuestros espacios urbanos.

Es gratificante terminar el recorrido en el espacio natural de Las Presillas, que supone por su extensión y variedad botánica, nuestro espacio verde de más importancia. El parque destaca, además, por la presencia de alcornoques silvestres. El acondicionamiento de sus accesos y la rehabilitación y extensión del parque, suponen para nuestros habitantes y visitantes la oportunidad de disfrutar de un entorno de incalculable valor ecológico y ambiental dentro de la ciudad. La integración de este espacio en la trama urbana implica el acercamiento de nuestros vecinos al pulmón verde de su ciudad.

El agua: fuentes y estanques

La importancia del agua como elemento ornamental de la ciudad, se ve reflejada en nuestro municipio a través de una variedad de fuentes y estanques que embellecen los entornos naturales y urbanos. Adornan nuestros parques y descongestionan la trama urbana, aportando frescor en los meses calurosos del verano; constituyen elementos de interés cultural, y entretienen nuestros sentidos con su estética y sonoridad.

A continuación, proponemos un recorrido descriptivo por las principales fuentes y estanques de interés en nuestra ciudad.

A las afueras del municipio, el Parque Ciudad de Mayarí destaca por su gran estanque rodeado de praderas. Una pasarela que se adentra en el agua nos lleva a un mirador desde el que disfrutar de las vistas del parque. Una isla de frondosa vegetación y la obra de Fernando Sánchez Castillo “Fuente”, una vieja tanqueta antidisturbios convertida en fuente y semihundida en la lámina de agua, ornamentan el estanque. La tranquilidad de sus aguas y el carácter abierto del entorno, invitan a la calma y la contemplación en este parque alejado del núcleo urbano.

En sus cercanías, la glorieta de las calles Berna y Berlín, frente al ferrocarril, presenta una fuente central y paseos empedrados con placas de pizarra. Césped y grava de tonos claros enmarcan una vegetación de magnolios, sabinas rastreras y santolinas. La fuente de paredes bajas y pizarra rojiza con tarima de granito es de aspecto sobrio y sencillo y está decorada con hiedras.

Si cruzamos las vías del tren y avanzamos por la avenida de Móstoles, llegamos al Parque de Buero Vallejo, conocido por su escultura del dramaturgo español y su ubicación frente al teatro municipal homónimo. Su hermosa fuente central, de porte clásico y circular, embellece el entorno con su estética escalonada y la acústica de sus aguas. Una corona de chorros de agua se alza desde su perímetro y centro, y cae hacia el exterior en una graciosa cascada.

Bajando por la avenida del Oeste, alcanzamos el Parque de la Ribota, que se caracteriza por su temática mitológica. En la fuente principal, ubicada en el anfiteatro de amplias dimensiones, destaca un geiser rodeado de chorros de agua que acompañan la escultura central, un carro tirado por caballos que se alza desde el agua. A su alrededor, fuentes en forma de pedestal sostienen el grupo escultórico de deidades griegas del parque, dejando caer cortinas de agua. Pequeños estanques con plantas de ribera adornan el espacio y acogen anátidas.

Situada en el casco antiguo, La Plaza de la Hispanidad nos ofrece una bonita fuente de formas circulares a distintos niveles. Columnas de agua se elevan a diferentes alturas y crean un manto de cascadas hacia el exterior. La fuente se ve rodeada por una decorativa valla de hierro fundido.

Si tomamos dirección noreste llegamos a la Plaza Príncipes de España. Este espacio escultórico de estructuras metálicas enmarca un estanque alargado de aguas serenas, que reflejan los edificios del entorno. Un puente de madera en arco cruza el estanque y completa este conjunto de lineas simples y estética oriental.

En sus inmediaciones, hallamos el elemento Agua de la tetralogía escultórica del artista Angel Aragonés; una magnífica fuente escalonada con proyecciones verticales de agua en forma piramidal, habitada por sirenas y tritones. El carácter sonoro y temperamental de esta fuente sirve de preámbulo y contraste con el Parque de la Paz, donde el agua es protagonista en el entorno como elemento de calma y quietud. Diversas fuentes ornamentales y juegos de agua amenizan los espacios. Una fuente retrata mediante sus esculturas la interpretación de una orquesta de músicos, y sugiere la proximidad de la Escuela Municipal de Música; otra, rodeada de bambúes y vegetación de ribera, simula pequeñas cascadas.

Para finalizar, visitamos la glorieta de la avenida de Lisboa con la calle Carballino, donde una espectacular fuente de formas circulares en granito a diferentes niveles, impresiona por sus chorros de agua que se iluminan durante la noche.

Fuentes y estanques suponen piezas artísticas de valor añadido para nuestra ciudad, y se integran en la trama urbana aportando estética y encanto a los espacios que los rodean. El agua se convierte así, por su belleza y sonoridad, en elemento natural de bienestar para los ciudadanos de Alcorcón.

Arte y escultura

Encontramos en Alcorcón una urbe joven que ha desarrollado un entorno acorde con las tendencias de una ciudad contemporánea. La estética juega un papel importante en la vida de nuestro municipio, la escultura y el arte que nos rodean embellecen nuestros espacios urbanos, constituyen además un medio de comunicación entre la ciudad y sus habitantes. Transmiten los valores de importancia para nuestra sociedad y reflejan la identidad de Alcorcón a través de su simbología.

A continuación trazamos un breve recorrido de algunas de las piezas escultóricas de nuestra ciudad, merecedoras de especial interés.

Comenzamos con la obra del escultor y orfebre Miguel Moreno “Despertar de Alcorcón”. Situada en la rotonda de las avenidas de la Libertad y de los Castillos, esta obra exhibe grandes dimensiones y volúmenes redondos en chapa de acero batida y patinada. El carácter emblemático del sitio, un gran espacio abierto con los castillos de fondo, resulta apropiado para este majestuoso elemento que representa una figura tumbada en el momento de incorporarse. La voluptuosidad y densidad de sus líneas contrasta de manera elegante con el entorno clásico del Parque de los Castillos, en el que encontramos una colección de esculturas con encanto mágico y porte pequeño, integradas perfectamente en el hábitat natural como elementos de ornamento abstracto y cultural.

A continuación y también en la Avenida de los Castillos, se sitúa la siguiente obra de interés, una escultura de seis metros de altura de Manuel Alonso Reguilón, que representa un puchero y rinde homenaje a la tradición alfarera de Alcorcón.

Bajando por la Avenida de Lisboa, llegamos a la de Leganés, escenario de la tetralogía de los Elementos del artista Ángel Aragonés. La interpretación del Fuego, de carácter dramático, representa al Titán Prometeo, protector de la civilización humana que robó el fuego de los dioses para ofrecerlo a los mortales; símbolo del sacrificio, Prometeo fue castigado por Zeus, que envió un águila para que devorara su hígado. La Tierra, realizada en piedra blanca, ofrece siluetas geométricas y armonía vertical. Sus formas presentan motivos vegetales y animales en la parte baja, y se van estrechando hasta culminar en una estrella. El Aire, en mármol blanco y negro situado sobre una rosa de los vientos, nos muestra el relieve vacío de una figura masculina de brazos abiertos que recuerda al famoso canon de Leonardo Da Vinci. Por último tenemos el Agua, una magnífica fuente, bella y temperamental, habitada por sirenas y tritones.

Frente al elemento del Aire, se sitúa la Plaza Príncipes de España, un espacio escultórico que supone un lugar de encuentro para las gentes y la música. Esta plaza-jardín, ofrece un recinto simétrico de estructuras metálicas de diseño innovador e imponentes dimensiones. La jardinería y el estanque, cruzado por un sencillo puente de madera, así como el templete musical acorde con las líneas generales del diseño, sugieren un jardín oriental entrelazado con diversos elementos metálicos.

En sus cercanías, el Parque de la Paz nos ofrece una hermosa fuente de músicos que ameniza el entorno y apunta a la proximidad de la Escuela Municipal de Música.

Continuamos el paseo por la Avenida del Alcalde José Aranda, donde encontramos el Monumento a la Constitución Española de Salvador Amaya. Esta estatua en relieves de bronce patinado es una mujer joven en conmemoración al XXV aniversario de la Constitución que se cumplió en el año 2003. La figura, de corte clásico, nos muestra un libro que simboliza el texto de la Constitución, y alza una mano en señal de enseñanza y serenidad. En el pedestal de granito gris aparecen dos relieves en alegoría a la alfarería y la maternidad, como símbolos del pasado y la esperanza del futuro. Del mismo artista y cercana al ayuntamiento, se halla la estatua de una mujer de inspiración clásico-griega, que alza al vuelo una paloma en homenaje a la libertad.

Siguiendo esta avenida hayamos dos esculturas de carácter geométrico y estética contemporánea. La primera, en la rotonda frente al recinto ferial, es “Terráqueo”, una obra del escultor Gerardo Rueda, que destaca por un rotundo elemento esférico en su base. En la segunda, próxima al Parque de la Ribota, se alza un cubo y una esfera de líneas limpias y sencillas.

Dentro del parque, la mitología clásica protagoniza la temática; un grupo escultórico de fuentes sustentan las estatuas de dioses griegos y romanos en chapa de acero patinado, que son fácilmente identificables por sus símbolos y atributos característicos, así un joven atlético con sandalias aladas y portando un caduceo, representa al dios griego Hermes (Mercurio para los romanos), dios mensajero que une los dos mundos, Ares (Marte), dios de la lucha, es representado por una figura provista de una armadura, escudo y espada. Estas deidades junto con el resto de esculturas convierten al parque en el Olimpo de Alcorcón.

Frente a la Casa de la Cultura y teatro municipal homónimo, el Parque de Buero Vallejo dedica una escultura al dramaturgo español. La obra, del artista Rafael Muyor, muestra al autor bajando una escalera, en señal de acercamiento a su público y en referencia a su obra más conocida “Historia de una Escalera”.

Para finalizar, el Parque de las Comunidades ofrece dieciséis grandes estructuras de diseño futurista que conmemoran a las víctimas de los atentados del 11 de marzo, con especial mención a los dos vecinos del municipio fallecidos.

Esta selección de piezas, junto a otras muchas de gran interés, muestran la vocación artística de las zonas verdes de Alcorcón, que ofrecen una variada muestra de la escultura actual.